lunes, 7 de junio de 2010

El mundial, gloriosa consumación del sistema opresor


Como saben, el mundial se acerca y junto con él una oleada de propaganda barata y demostraciones excesivas y lastimosas de lo que, según creen logra una pelota de futbol. Es sabido por gran parte del público de todo el orbe ,los grandes problemas que enfrenta una nación dividida por el odio racial como Sudáfrica, cuyos pobladores negros son excluidos y marginados, a pesar de que el "apartheid" es ya una pieza de historia como Mandela, las condiciones a las que es sometido el pueblo siempre han sido las mismas desde que el occidental civilizado tomó como misión rescatar el continente "olvidado" por Dios (creo que lo justo sería decir que eso de "olvidado" fuera verdad, de esa forma el humanismo eurocéntrico jamás hubiera llevado la "modernidad/colonialidad" que tanto pesa sobre su nación arcoiris, cuyas entonaciones ancestrales tienen por letra exaltar el ethos de las canciones yankees).
Durante la sección de propaganda del eurocentrico "Discovery channel" no deja de llamar la atención lo que el futbol debe combatir, pues las huelgas de los trabajadores que demandan salarios acordes a las labores que realizan así como seguridad laboral , es un impedimento para que el futbol que permite que el muchacho pobre de la fabela triunfe en un mundo de blancos o el negro que logró salir del gheto retorne a su tierra de fantasmas y muertos vivos a confirmar que el negro puede vivir como el blanco con su "mascara blanca", pues el futbol une, y aquellos que están en contra de la unidad deben ser excluidos; por ello ,en sus programas científicos en donde el mundo del futbol es llevado a un plano de exigencias científicas para validar su inserción en la vida occidental, se puede observar, como aquella regla que impone la no mezcla de colores en el tono de la nación arcoiris los blancos poseedores de técnica celebran construcciones magníficas entre blancos, mientras los otros se resignan nuevamente a vivir en el mundo de la técnica y sufrir la pesada carga de adorar construcciones sin sentido en un mundo con necesidades básicas como salud y comida.
Así pues, mientras las naciones ricas del mundo como Francia, Inglaterra, España, Alemania muestran en sus ligas ese racismo del colonialista, los organismos como FIFA, que para desgracia de la ONU cuenta con más afiliados y poder económico, siguen mostrando como el sistema-mundo capitalista puede erigir costosos monumentos a las estupidez humana a costa de la misma humanidad, pues aquellos hombre y mujeres que no sólo no reciben beneficios de tan costoso evento sino que se ven atropellados por él, una vez más cargaron sobre su conciencia el seguir adorando falos occidentales.

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